miércoles, 22 de julio de 2015

Las ninfas no pasan por túneles oscuros.

 Al amanecer del frío sol de invierno, uno siente estar sólo en el mundo. Parecemos hacernos uno con lo que nos rodea. Somo ramas, árboles y rayos de sol. Cuando las sombras se quedan atrás, a veces dejan restos. Seres inmundos que se descuelgan de la noche y se confunden entre los nuestros. Esa sensación de despertarse con la tierra y ser invisible, es aprovechada por algunos para prostituir el amanecer.
Es domingo y por el camino viejo nunca viene casi nadie. Solo algunos "caxeros" que bajan madrugadores a la ciudad amurallada para vender sus productos y, de vez en cuando, también alguna chica borracha.Lo que la oscuridad dejó atrás lleva un mes esperando el premio adecuado. Que no venga ni muy borracha, ni muy lúcida. Ni con sobre peso, ni de pelo castaño. Espera una ninfa de Baco.Aunuqe bajo el puente ya no descansan las ninfas . Sólo se tumban cuando un cuchillo les atraviesa el abdomen y la sangre tiñe de carmesí el vestido, el suelo y salpica las paredes.
Las ninfas sangran mucho bajo el puente del amanecer.

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